Clases Virtuales

Se necesitan Sistemas de Gestión de Aprendizaje
(LMS) más flexibles

En la enseñanza tradicional, es obvio que no todas las clases son iguales. Una clase apropiada para enseñar Física, por ejemplo, no es en absoluto adecuada para enseñar Historia del Arte. Una gran sala de conferencias con gradas no es lo mejor para un seminario para alumnos de primero. E incluso dentro de una misma clase, la mayoría de las salas son sustancialmente configurables: se puede colocar las sillas en filas, en pequeños grupos, o en un gran círculo; se puede contar con una pantalla para proyecciones o una pizarra en la pared frontal de la clase; se puede llevar y traer material (proyector de diapositivas, ordenador portátil, etc.). La mayor parte del tiempo se da por hecho que tenemos estas posibilidades, pero en realidad son factores críticos para la enseñanza. Cuando el profesorado no tiene en clase el material que necesita, tiende a quejarse ostentosamente.

La situación es muy diferente en la mayoría de las clases virtuales. En el típico Sistema de Gestión de Aprendizaje (LMS - Learning Management System), las clases virtuales son bastante genéricas. Prácticamente todas tienen foros de discusión, calendarios, herramientas de evaluación tipo test, espacios para trabajo en grupo, y tablón de notas. Muchos también tienen capacidad para chat. Más allá de estas características comunes, los LMS tienden a diferenciarse unos de otros con otros detalles: ¿tiene la herramienta de chat un archivo con herramienta de búsqueda?, ¿puede uno bajarse los posts para leerlos offline? Estas características pueden resultar muy útiles, pero son también bastante genéricas en el sentido de que son básicamente mejoras de herramientas de propósito general que ya existen. Nuestras clases virtuales pueden estar volviéndose más inteligentes, pero todavía son muy “talla única”. No están especialmente adaptadas para enseñar materias concretas para estudiantes concretos de una manera concreta.

Esto no debería ser así. Las clases virtuales deberían ser más flexibles que sus homólogas físicas, y no menos. Un profesor de Historia del Arte necesita una herramienta de anotación de imágenes, pero una diferente a la que requiere un profesor de Histología. Los profesores de Lengua extrajera pueden querer mantener conversaciones orales con sus alumnos para evaluar su acento, los de Escritura deberían tener herramientas de edición, los de Historia, mapas interactivos, y así sucesivamente.

Sí, algunas de estas aplicaciones existen hoy en día y pueden incluirse en un LMS. Pero no hay tantas como puede y debería haber. La filosofía actual de diseño técnico de los Sistemas de Gestión de Aprendizaje puede estar provocando un atraso en el progreso hacia el tipo de clases virtuales flexibles que necesitan los profesores para proveer una educación on-line de calidad. Afín de tener un desarrollo sustancial de herramientas de enseñanza especializada a un ritmo aceptable, los LMS deben diseñarse desde la base, para hacer el desarrollo y la integración de nuevas herramientas de la manera más sencilla posible.

Cada clase virtual puede verse como una serie de circunstancias de entorno, o de momentos según la materia. Está el momento de la clase de Arte, en el que los estudiantes tratan algún detalle de un cuadro; el momento de la clase de negocios, en el que un alumno debe exponer el mejor y el peor caso de un escenario financiero, etc. La plataforma on-line ideal permite reproducir estos momentos según la materia y también crear nuevos escenarios. Pero esto sólo será posible cuando la plataforma se diseñe de manera que profesores y alumnos puedan adaptarla a sus necesidades.



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